abril 16, 2007 Iván de León No hay comentarios
Posponer decisiones, tareas o metas es una conducta que la mayoría de las personas desarrolla en algún momento de su vida, bien sea porque siente que no es el momento preciso para efectuarlas o porque se angustia de tan sólo pensar en lo que tiene que hacer.
- Observarse. Tomar nota de los momentos y técnicas que se usan para posponer la tarea.
- Ordenarse. Organizar todo lo que va a requerir antes de realizar la tarea.
- Empezar a trabajar apenas se adquiere el compromiso, aunque sea por un momento relativamente corto.
- Distribuir el tiempo y actividades de manera realista.
- Dividir el trabajo en etapas.
- Hacer listas, recordatorios, carteleras y todo lo que resulte útil para no olvidar.
- Identificar los momentos del día en los que se es más productivo, y tratar de disponer esas horas para realizar las obligaciones.
- Medir el sentido particular del tiempo; es decir, comparar el tiempo estimado con el tiempo realmente gastado en llevar a cabo la tarea.
- Aprovechar el primer impulso, las ganas iniciales de hacer lo que se tiene pendiente.
- Si no se consigue la concentración, probar hacer una interrupción corta, como por ejemplo una pequeña siesta o un paseo relajante.
- Premiarse con actividades gratificantes, cada vez que se cumpla con lo planificado en el tiempo estipulado.
- No decirse frases negativas, al contrario, se deben hacer afirmaciones alentadoras.
- Actualizar continuamente las prioridades y no perderlas de vista en ningún momento.
- Si después de seguir estos consejos, continúa con la misma conducta, es conveniente pedir ayuda a un especialista.
Fuente: “Lo haré mañana” en Psicología, Vivir Mejor. Estampas.