Meditación: ¿Un Gimnasio Para El Cerebro?

La meditación ha sido siempre considerada un área aislada de la medicina. A pesar de que ha existido desde hace miles de años, nunca fue considerada de “alta tecnología”. Sin embargo, el desarrollo de nuevas tecnologías de imagen ha dado por fin a los investigadores la posibilidad de hacer algunas preguntas interesantes acerca de la meditación y su efecto sobre la estructura del cerebro y el rendimiento cognitivo.

Javier, pequeño Buda [jun 8]

Al comparar los patrones de ondas cerebrales que utilizan viejas tecnologías como el EEG, se ha demostrado que los meditadores experimentados tienen niveles más altos de ondas alfa (que son indicativos de un cerebro relajado) y niveles más bajos de ondas beta (que son indicativos del nivel de concentración en actividades intencionales o ansiedad) durante la meditación. Imágenes de tecnología más recientes como el SPECT indican que los meditadores experimentados han mejorado el flujo sanguíneo cerebral. La tecnología de resonancia magnética ha demostrado que los meditadores experimentados tienen una mayor densidad de materia gris en el cerebro, aumento de las conexiones neuronales y una menor sensibilidad al dolor inducido en comparación con grupos de control.

Uno de los problemas con este tipo de estudios siempre ha sido el reclutamiento de personas. Los estudios descritos anteriormente son sólo varios ejemplos de estudios de casos y controles epidemiológicos. Este tipo de estudio se hace a menudo en casos epidemiológicos del cáncer y se utiliza para comparar a alguien con cáncer con uno sin cáncer para ver si las diferencias son evidentes (así como el tabaquismo se asocia con el cáncer de pulmón). El problema es que los meditadores experimentados pueden tener diferentes estructuras cerebrales y mejores redes neuronales y la correspondiente mejora de su capacidad de atención que les atrajo en primer lugar a la meditación.

Es como comparar a los atletas profesionales con sus seguidores en televisión y luego observar la diferencia de aptitudes físicas entre los dos grupos.

Consciente de estas carencias, estudios más recientes y mejor controlados a corto plazo han agrupado y colocado no-meditadores y meditadores experimentados en un mismo programa de meditación intensiva para ser comparados. En la utilización de un grupo de control más estricto de los sujetos, se ha comprobado que la meditación produce beneficios en cuanto a la reducción de la sensibilidad al dolor, mejorando la capacidad de modular las ondas alfa que ayudan a reducir las distracciones, aumenta la materia gris del cerebro y disminuye la actividad de la telomerasa. La disminución de la actividad de la telomerasa se asocia generalmente con el aumento de esperanza de vida, porque cuando los telómeros en el ADN se vuelven demasiado cortos, la célula muere.

Hay un montón de beneficios para la salud que se derivan de estar sentado en una silla cómoda pensando en nada durante al menos 20 minutos al día. De hecho, es tan fácil que la mayoría de la gente nunca se propone a hacerlo.

Así que si no tienes tiempo para tomarte por lo menos 20 minutos al día para meditar, entonces considera tomar altas dosis de aceite de pescado. En tan sólo 35 días podrás ver que también genera un aumento significativo en la intensidad de las ondas alfa, aumenta tu capacidad de atención y mejora tu estado de ánimo al igual que los meditadores experimentados, que han pasado años tratando de alcanzar los mismos objetivos. Si mantienes altos los niveles de ácidos grasos omega-3 en la sangre durante un período de tiempo más largo, al parecer disminuirá el acortamiento de los telómeros y por ende te ayudarán a vivir más tiempo. Y si te preocupa el tiempo, tomarte los niveles adecuados de aceite de pescado para obtener estos beneficios solo te toma 15 segundos al día.

Por supuesto, una decisión inteligente es hacer las dos cosas todos los días.

Vía | zonediet.com

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