Publicado en marzo 20, 2009 Iván de León No hay comentarios
En primavera están en su mejor momento para consumirlos frescos, con granos pequeños, tiernos y dulces. Una forma muy ligera de tomar legumbres.
¿Por qué debemos comerlos?
- Impiden la absorción de las grasas, reduciendo el colesterol ‘malo’.
- Contienen un flavonoide, la quercitina, que ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares.
- Actúan como revitalizantes, por su contenido en proteÃnas.
- Tienen mucha fibra dietética, que actúa como laxante para combatir la pereza intestinal y son muy saciantes.
- Frenan el ritmo de la digestión y aportan el azúcar a la sangre de forma gradual.
- Son una excelente fuente de vitamina B, imprescindible para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
- Sus ácidos nucleicos tienen un efecto rejuvenecedor.
- Son muy ricos en hidratos de carbono y, por tanto, muy energéticos.
¿Qué te aportan los guisantes?
- 62 calorÃas por 100 g.
- Minerales: una gran cantidad de hierro, potasio, calcio, fósforo y magnesio.
- Vitaminas del complejo B, C, ácido fólico y carotenos.
- Fibra soluble.
- A diferencia de la gran mayorÃa de las verduras, también aportan proteÃnas, en este caso de origen vegetal, sin una gota de grasa.
- Mucha energÃa, por su riqueza en carbohidratos (almidón) y glúcidos.
Cuidado…
Para que no se oxiden y pierdan vitaminas, una vez desgranados, cuécelos con muy poco agua y sólo unos minutos. FÃjate que las vainas de los guisantes no estén muy hinchadas, ya que son un signo evidente de que son viejos.
Fuente: VIVE, Especial Dieta Segura, pág. 10
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