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Publicado por Patricia Hernández en abril 10, 2012
Según un reciente estudio publicado en la revista Public Health Nutrition y elaborado por investigadores de las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y de Navarra, el consumo excesivo de grasas trans está relacionado con una probabilidad más alta de sufrir depresión.
Estudios anteriores habÃan demostrado que el consumo de este tipo de grasas estaba correlacionado con un mayor riesgo de sufrir diabetes, obesidad, sÃndrome metabólica y enfermedades cardiovasculares. Un estudio publicado hace tres años en el British Journal of Psychiatry y desarrollado por investigadores del University College de Londres ya advirtió de que las personas que de forma habitual consumÃan comida rápida (hamburguesas, platos preparados, pastelerÃa industrial..) tenÃan un 60% más de riesgo de sufrir depresión que los que seguÃan una dieta equilibrada.

Pese a detectar esa correlación entre grasas trans y depresión, el estudio recientemente publicado no concreta si esa correlación es de causa efecto, ya que no aclara si las grasas trans aumentan el riesgo de sufrir depresión, si la depresión aumenta el riesgo de consumir grasas trans o si tanto la depresión como el consumo de grasas trans son consecuencias independientes de otros factores.
No obstante, parece que tampoco es vital conocer el orden de los factores cuando ya se conoce que las grasas trans (presentes en los alimentos industrializados) son perjudiciales para nuestra salud en muchos otros aspectos.
Las conclusiones empÃricas del estudio son las siguientes: los consumidores de comida rápida presentan, respecto a aquellos sujetos con un consumo mÃnimo o nulo, una probabilidad más alta de desarrollar depresión, en concreto, la probabilidad es de un 51%, observándose, además, una relación “dosis – respuesta”: cuanta más comida rápida se consume, más alto es el riesgo de sufrir depresión.
Junto a esa relación negativa, los investigadores también han descubierto que las grasas sanas (poliinsaturadas) presentes en el pescado y, especialmente, en el aceite de oliva, se asocian a una reducción del riesgo de sufrir depresión.
AsÃmismo, advierten de que los altos niveles de antioxidantes presentes en las frutas, las verduras, el ácido fólico del brócoli, la col, las espinacas, las lentejas y los garbanzos asà como los ácidos grasos presentes en el pescado podrÃan tener un efecto protector sobre la salud mental de las personas.
Los resultados de estos estudios deberÃan hacer reflexionar sobre el consumo de comida rápida por parte de niños y adolescentes, quienes están aún en perÃodo de formación y crecimiento.
Este tipo de establecimientos ofrecen comida saciante y bebidas gaseosas y azucaradas a un precio muy tentador en tiempos de crisis y con obsequios para los más pequeños. Los adolescentes los frecuentan ya que pueden comer hasta saciarse a un precio muy económico. Pero a la vista de estos estudios, ¿qué consecuencias tendrá el consumo frecuente y prolongado de este tipo de comida para la salud mental de niños y jóvenes, tanto a corto como a largo plazo?. En poco tiempo lo sabremos.
Fuente: La Vanguardia, 7 de abril de 2012.
Imagen: vitonica.com
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Hola, soy Iván de León y no tengo 100 años, pero voy aprendiendo a tener una vida más sana y estoy aquà para compartirlo contigo...
Saludos y muchas gracias por difundir cultura alimentaria, es la base indiscutible para una buena nutrición y consecuentemente para una buena salud. Por favor, sigan pubblicando artÃculos de alimentación saludable para mejorar el estilo de vida y prevenir el sufrimento por las enfermedades.
excelente informacion,gracias por regalarme este,pues es de mi interes aplicarlo para mi salud.
cordial saludo……………..